Ioav Bakas

Nació en la CDMX el 10 de Junio de 1968.

Su padre llegó a México apenas con 2 años de edad, ya que su abuelo escapaba de las persecuciones a los judíos europeos de los años 20´s. Su madre, originaria de Nueva York, llegó a México a los 24 años de edad con una hija. Quedó fascinada con México y nunca más regresó a Nueva York.

El padre de Ioav, fue un gran aficionado de la fotografía, perteneció a varios clubes fotográficos en los años 60´s y tenía en su casa un cuarto oscuro en donde pasaba varias horas a la semana revelando sus fotografías. Ioav desde pequeño, mostró interés por las cámaras que utilizaba su padre.

Con la llegada de la fotografía digital Ioav, al igual que miles de amantes de la fotografía, se sintió liberado. Poder tomar cientos de fotos y escoger aquella que expresaría la historia exacta que se quería contar.

Fue así como en 2007 de manera autodidacta, Ioav retoma la fotografía; después de un par de años tomó un diplomado en fotografía digital y Photoshop. Su primer proyecto, fue hacer un recetario para una cadena de restaurantes, logrando resultados espectaculares.

Al recordar la pasión que tenía por buscar que los objetos tomaran vida, hizo un par de colecciones de fotografía de flores y otra colección sobre el fuego y las brasas. Tomó infinidad de fotos de gaviotas, sin lograr lo que buscaba, así que siguió experimentando.

Mientras seguía estudiando por sí mismo, entró en contacto con la fotografía Macro, éste que por fin el mundo en donde encontró su completa satisfacción, donde supo que podría explotar su imaginación y su creatividad. Un mudo lleno de detalles y un mundo que todos observamos pero que nadie ve. Un mundo lleno de desenfoque.

 “Para entender el macro, debemos ver casi todo desenfocado, por el lente de una cámara”

Ioav Bakas Hershcopf

Desde hace poco más de 27 años, Ioav sufre de una enfermedad auto inmune en los ojos la cual he dejado secuelas en la mácula derecha y debilidad visual en el ojo izquierdo, vive muy pendiente de su vista y esto lo ha llevado a tener una apreciación única al detalle de la vida y los objetos que nos rodean.